Rimas y Leyendas

Bécquer: Antes que el amor, la luz

diariocuco.opennemas.com  |  24 de marzo de 2015 (11:39 h.)
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La Fundación José Manuel Lara publica una edición revisada de las 'Rimas y leyendas' que defiende la modernidad del clásico y despoja al escritor de su imagen idealizada.

Fueron los integrantes del círculo más íntimo de Gustavo Adolfo Bécquer, a su muerte en 1870, los que propiciaron desde el cariño un perfil del autor que marcaba el acento en el infortunio de su existencia, y los que mandaron a imprenta una edición de los versos con el orden cambiado para subrayar la relevancia del tema del amor en la obra del fallecido. Bécquer sobrevivió así a su tiempo rodeado por un aura de malditismo, inmortalizado el poeta como un corazón arrebatado y ardiente, marcado por el destino trágico de la enfermedad. La nueva edición de las Rimas. Leyendas y relatos orientales que publica la Fundación José Manuel Lara, un volumen que ha reunido a dos de los mayores especialistas en el legado del sevillano, María del Pilar Palomo y Jesús Rubio Jiménez, viene a defender la modernidad de un escritor distorsionado por su leyenda. Para José Lara, director de la colección Clásicos andaluces en la que aparece este libro, la nueva edición es una "enciclopedia becqueriana en la que está sintetizada de manera contundente la última palabra" sobre el creador. 

Rubio consideraba "necesario" contar la vida de Bécquer desde una lectura nueva, alejada de esa semblanza en la que siempre cobran demasiado peso los golpes que sufrió en vida el autor: la muerte de los padres, las dificultades económicas o la falta de repercusión que sufrió su poesía. Para acercarse al escritor sin "dejarse llevar por la leyenda, esa visión idealizada", el investigador, que ganó en 2006 el Premio Manuel Alvar por Pintura y literatura en Gustavo Adolfo Bécquer, ha tenido dos apoyaturas, según apuntó el miércoles en una rueda de prensa en Madrid, los documentos administrativos y profesionales y la correspondencia. "Los primeros reconstruyen su trayectoria; las cartas reflejan su intimidad, no hay muchas pero son reveladoras", asegura el estudioso, que gracias a las misivas determina, por ejemplo, la fecha en que Bécquer llega a Madrid, 1854, sobre la que existían distintas versiones. 

Pese a que la poesía del clásico se publicó, mientras Bécquer vivía, de forma esporádica e incompleta, entre sus tesis Rubio desmantela esa perspectiva del Bécquer que nunca conoció la admiración de sus contemporáneos: sí logró la aceptación con sus narraciones. "Un síntoma inequívoco de que su obra interesó es que los periódicos reproducían sus leyendas", señala el profesor de la Universidad de Zaragoza, que en su introducción cuenta cómo en las páginas de El Contemporáneo, publicación que Bécquer llegaría a dirigir, se divulgaron "una parte significativa de sus mejores escritos en prosa y hasta algún poema suelto". 

Una de las virtudes que reivindica Rubio de Bécquer es su "modernidad" en las Leyendas. "Ahora que la ciencia-ficción está tan de moda", el autor de piezas como Maese Pérez, el organista La venta de los gatos se erige como un pionero que se adentró en caminos inexplorados. El literato posee "un discurso muy personal, de una enorme sutileza", y en su obra llena de matices se aprecia "un diálogo entre las artes, está llena de referencias". 

Junto a la mirada actual a las Leyendas -separadas de los Relatos orientales en el título de esta edición "porque tienen particularidades propias"- y el conocimiento exhaustivo de la biografía de Bécquer por parte de Rubio -"si se apareciera Bécquer", apunta José Lara sobre este punto, "se quedaría sorprendido de los recovecos de su vida que Rubio controla, detalles que el propio autor habría olvidado"-, el volumen se sirve además de la erudición de Pilar Palomo con respecto a lasRimas. 

Fue la especialista la que publicó en 1977 una edición del Libro de los gorriones que devolvía el orden que concibió el poeta para sus versos. 

Palomo relata así, en su texto, cómo el entorno del poeta fallecido contribuiría a forjar un mito equívoco: "Existe en las Rimas -ello es indudable- una línea medular de temática amorosa. Sobre ella, sus amigos y editores se esforzaron en desarrollar o crear una estructura de canzionere, agrupando o disponiendo los poemas en orden a un contexto referencial de origen biográfico: lasRimas se presentaban al público como testimonio de un proceso amoroso, que iba de la exaltación a la ruptura, del descubrimiento al desengaño". 

Bécquer perduraría como un amante enfebrecido que trasladaba su ánimo al papel, como una suerte de apóstol del desamor o el arrebato, a pesar de que, como recuerda Palomo, el propio poeta aclaró en Cartas literarias a una mujer que el acto creador no se producía de manera paralela al sentimiento. "Cuando siento no escribo", afirmaría el autor. 

La grandeza de su figura no se sustenta, claro está, en un puñado de estereotipos. "Había y hay algo mucho más poético y profundo en el misterio de la poesía becqueriana -prosigue Palomo- que la leyenda de pobreza, dolor e infortunio que creó en torno suyo la imaginación posromántica. Fue, efectivamente, en una pequeña parte de su corta vida, pobre e infortunado, y el dolor, como el amor, son desde luego esa línea temática esencial de su poesía que explica, en parte, su popularidad. Pero eso solo no basta". 

La literatura de Bécquer logró estar tan arraigada en la memoria colectiva que Palomo rememora una pintada que encontró en Málaga en tiempos de la Transición y que decía: "¿Qué es democracia? ¿Y tú me lo preguntas? Democracia... eres tú". Pero la absoluta vigencia de su producción literaria o el magisterio que ejerció sobre generaciones posteriores no habrían sido posibles si Bécquer sólo hubiera sido el poeta del amor. En las Rimas "hay una lectura amorosa y una simbólica, y ambas son válidas", explica la profesora, que en los últimos años ha centrado sus estudios en los trabajos de Bécquer como periodista. "Estuvo toda la vida corrigiendo sus poemas, tal vez por ello apenas los publicó. Todas las variantes que hay de su obra destruyen la idea de un poeta fácil. Está luchando con el mezquino idioma, con la palabra", argumenta Palomo sobre la engañosa sencillez con que Bécquer trazaba sus versos, unos versos en los que, como pone de manifiesto la investigadora, "la idea de luz es más poderosa que la de tiniebla. Hay muchas líneas en que la luminosidad se identifica con la lírica: "Mientras las ondas de la luz al beso / palpiten encendidas, / mientras el sol las desgarradas nubes / de fuego y oro vista, / mientras el aire en su regazo lleve / perfumes y armonías, / mientras haya en el mundo primavera, / ¡habrá poesía!".

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